jueves, 7 de marzo de 2013

Cofradia dels Calçotaires de l´Ebre (Pinseque, Zaragoza)




La integración con la naturaleza es fundamental
para la Cofradía dels Calçotaires de l´Ebre.
Nueve meses en dique seco son muchos. Demasiados. Y no he encontrado mejor excusa para el regreso que la que hoy traigo aquí. Tengo que admitir que desde siempre había sido receloso con el tema de las sociedades secretas. Lo cierto es que nunca me ha acabado de atraer la idea de pertenecer a una de ellas. Pero desde el mismo momento de mi bautismo como cófrade, mi parecer es muy distinto. No daré muchos datos, es obvio, pues el carácter secreto de la sociedad debe permanecer íntegro y mimarse al máximo. Pero creo que no defraudaré a nadie sólo por citar su nombre y su ubicación aproximada. Soy miembro fundador de la Cofradía dels Calçotaires de l´Ebre, que despliega sus actividades en un lugar indeterminado del término municipal de la ribereña Pinseque.


Humilde como la tierra de la que surge,
el calçot nunca defrauda.
El nombre puede llevar a equívocos, como el de pensar en una sociedad de tipo gastronómico o agropecuario. Nada más lejos de la realidad. El espíritu que guía a los cófrades es eminentemente filosófico en la acepción más clásica del término. Para husmear en sus orígenes debemos remontarnos a la antigua Grecia. Concretamente a uno de los momentos más determinantes de su historia. Cuando al soberbio Apolo le salió un callo de los que duelen en forma de rival. Al dios clásico, bien parecido, elegante, de dulces formas y tremendamente individualista se le opuso una divinidad bien distinta, la de Dionisos. Surgió de la insatisfacción humana ante la perfección que jamás alcanzaría; de la necesidad de volcar sus miedos, deseos pecaminosos y cargos de conciencia y de vomitar sus aislados y solitarios egos en un alma colectiva que liberara al ser humano de sus cadenas. El escenario que nuestros hermanos griegos encontraron para hacerlo fue el teatro, concretamente en el mundo de la tragedia. La gente acudía a las representaciones con una predisposición muy distinta a la actual. No eran meros espectadores. Participaban en las obras de manera activa mientras los personajes enmascarados representaban las escenas donde se veían expuestos todos los vicios de la sociedad. A través de delirios colectivos, a los que ayudaba mucho la ingesta de alcohol, el público liberaba tensiones mientras atendía al escenario. Las almas abandonaban su individualidad para volcarse en un espíritu colectivo a través de una ruta que ha venido a llamarse catarsis.

Entre llamas se transforma
en un príncipe culinario.
Compartiendo vicios, deseos vergonzosos, sueños innombrables y ansias de placeres sin límites morales, los ciudadanos iban expurgando sus almas mientras se encomendaban al dios de la tragedia, el generoso Dionisos. Tras la representación, el público regresaba a la polis reconvertido en buen ciudadano, dispuesto para volver a guiarse por la buena ética ciudadana, y a someterse al dictado y a la voluntad de los severos dioses del Olimpo. Las almas podían volver a cargarse de insatisfacción hasta que la siguiente catarsis evitara su destrucción y la de la sociedad civilizada.

Este tipo de válvulas de escape han existido siempre en todas las civilizaciones que han perdurado en el tiempo. El brujo o chamán dirigen ceremonias de catarsis donde los individuos se funden en el colectivo a través de estados alterados de conciencia alcanzados gracias a drogas y ritmos repetitivos. Los campos de fútbol se abarrotan de muchedumbres donde desaparecen los individuos y afloran las voluntades ocultas que atosigan al ser humano. Las orgías lo logran a través de la liberación de toda pulsión sexual. Las extenuantes sesiones de spinning y cinta de nuestros gimnasios, o de footing y abdominales en los parques mediante el agotamiento corporal. Manifestaciones tan paganas como los carnavales, o tan religiosas como las procesiones de Semana Santa logran un escape similar. Por mi parte, tras varias experiencias frustradas, no me animo a ninguna de las citadas. Con el tiempo he encontrado la mía, las calçotadas.

Una xatonada completa
tampoco es un mal castigo.
Se trata de una simbiosis de comida y bebida en exceso hasta que el cuerpo alcanza su límite de resistencia física. Pero no sólo se trata de pegarse un atracón sin sentido. En la Cofradía dels Calçotaires de l´Ebre hemos perfeccionado el ritual de manera que el efecto de catarsis sea mayúsculo. Para ello teníamos claro que el ser humano debía integrarse con la naturaleza. Por ello la ceremonia se realiza al aire libre, siempre entre árboles, plantas aromáticas y hortalizas. Bañados por el sol de la mañana, los cófrades recogen la leña que van a utilizar y mientras el Gran Maestre se encarga del fuego, los feligreses recolectamos los frutos que comeremos. La tarea no es pesada, pues la labor fuerte se ha realizado durante los meses anteriores. La cebolla se empeña en buscar la luz hacia arriba, y el hortelano en enterrarla sucesivas veces para que se estiré en busca del sol. Cuando llega el mes de febrero ya ha adquirido su madurez y sus particulares dimensiones. Arrancados de la tierra que les ha encorsetado y engañado los disponemos en montones divididos por sus distintos calibre. La idea es que todos los calçots que se hagan a la vez tengan el mismo grosor para que no se produzcan diferencias de cocción entre ellos.

Las longanizas aportan la glotonería
necesaria en las ceremonias




Dispuestos en las parrillas y directamente sobre las llamas purificadoras el calçot se va asando en los propios jugos, que se desprenden en su corazón y que son retenidos por sus capas exteriores, que se van chamuscando hasta la carbonización. Para terminar de escalibarse se disponen en manojos envueltos en papel de periódico y se sellan impermeabilizándolos entre dos tejas que aíslan los vapores, que continúan emanando. Todo este proceso físico tiene unas consecuencias químicas en el producto, y sólo una buena mano es capaz de controlarlo. En la Cofradía tenemos en el Gran Maestre un experto en la materia. Ay, si lo conociesen en Valls, menuda millonada nos iba a costar conservarlo. Su dominio es tal que consigue la deseada caramelización del calçot sin apenas esfuerzo. Tras apretar el alargado manjar por su base, amb dos dits de la mà dreta, se li treu la samarreta. Entonces aparecen las capas interiores desnudas, limpias y con un ligero color tostado, testigo del dulzor que desprende. Perquè quedi bo del tot amb salsa s´unta el calçot. Pero no es este el lugar para describir todo el acompañamiento de los calçots. Hoy me bastará con citar los porrones de vino garnachero y las botellas heladas de cava, los litros de romesco aligerada, los embutidos, las patatas y el ternasco asados, el all i oli espeso y profundo, els peus de porc y la larguísima lista de dulces, para comprender la magnitud del asunto. Aragonizamos la tradición catalana para lograr esa simbiosis con el entorno. Sustituimos la butifarra por otros embutidos locales y nos regamos los gaznates a base de nuestra querida garnacha, aunque lo cierto es que es tan similar a la uva del Priorat, que no es fácil apreciar la diferencia.

Con el ocaso se termina la lujuria
y volvemos a ser lo que no somos.
(Vista de la sede oficial de la Cofradía)
Con los elementos rituales preparados comienza la ceremonia. El cuerpo y la sangre de la tierra se va asimilando a la de los participantes en forma de calçots y vino tinto. El espíritu colectivo va adquiriendo una fuerza tremenda conforme se van vertiendo en él los sueños y deseos ocultos de los individuos. Las almas se van liberando conforme los estómagos se colman de elixires naturales. La conciencia de uno mismo desaparece fundiéndose en la de los demás. La sublimación de los instintos se suspende, la vergüenza se esfuma junto al remordimiento. En el ritual prima lo comunitario. Las tejas se comparten, los panes se pellizcan por todos, las salsas y dulces se colocan en los centros, el vino refresca las gargantas desde varios porrones que rotan de unas manos a otras. Poco a poco el alma libera sus tensiones almacenadas durante meses. El Gran Maestre, a través de sus manos, cataliza la energía que desprende la naturaleza para que los asistentes al ritual puedan absorberla y utilizarla para purificar sus espíritus. Todos los rincones del alma quedan bien ventilados a través del calçot y del vicio. Tras la ceremonia, los fieles regresamos puruficados a nuestras vidas, tal y como expresó el  maestro Julio Cortázar. Con sus palabras dibuja una escena que no define con exactitud. La deja a la imaginación del lector. A mí me sirve para describir la sensación que me queda después de cada calçotada, pero interpretaciones hay tantas como rutas hacia la catarsis.


“Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.” 

Amor 77, Julio Cortázar

viernes, 1 de junio de 2012

El vortex de plástico, el destierro para los peperos y un sueño del Sr. Chinarro


El nacimiento de una nación: el Reino de Vortex de Plástico

Ha nacido un nuevo continente
sobre la base de nuestros desperdicios
Una de esas noticias que pasan de largo por la prensa, siempre dedicada a asuntos de más alta enjundia, me ha llamado recientemente la atención. Había oído hablar del tema en algún lugar, pero no me había detenido a meditar sobre el asunto. La sorpresa llegó cuando escuché, por fin, el álbum Presidente de Sr. Chinarro. En él aparece un tema que, bajo el título de Vacaciones en el mar,  se presenta cargado de visión poética e ironía. El artista andaluz nos remite a un lugar que parece un símbolo, un Itaca personal, pero de repente, la noticia que pasé meses atrás por alto se me vino a la mente. El Sr. Chinarro estaba hablando de ella. No era un símbolo, ni un concepto metafísico. Se trata del nacimiento de una gigantesca isla de residuos plásticos en el Pacífico Norte. Debido a las corrientes marinas, los millones de toneladas de desperdicios que se lanzan en el mar se han visto atrapados en un remolino, creando el mayor impacto ecológico del que hemos sido autores. Impresiona la falta de divulgación de este hecho en los medios de comunicación. Este es en realidad el peor desastre natural que haya producido la humanidad por sus dimensiones y consecuencias ecológicas.


Para hacernos una idea, el área afectada ocupa una superficie de aproximadamente el tamaño de Francia. Se estima que hay aproximadamente entre cien mil y trescientos mil millones de toneladas de desperdicios acumulados flotando sobre las aguas. La fantasmagórica isla tiene una profundidad de hasta diez metros y está compuesta por desechos del tipo de botellas, bolsas de plástico, tapones, colillas… La isla de plástico fue descubierta por el marino y oceanógrafo Charles Moore, cuando realizaba una travesía entre Los Ángeles y Hawái, desde entonces el investigador no ha hecho más que difundir el problema.

Para evaluar el impacto medioambiental, un grupo de científicos y ambientalistas se aventuró en una expedición con los barcos New Horizon de Scripps en San Diego y el Kaisei de San Francisco para evaluar el impacto del “vortex” en la vida marina. La evaluación confirmo que muchas especies ingieren partículas descompuestas de este plástico. Además, en la medida en la que el plástico al exponerse bajo el sol del océano despide toxinas al mar, estos materiales afectan a la vida animal y repercuten de manera importante en la atmósfera planetaria. Así que vamos apañados con la islita de marras.

Desastre ecológico de gran magnitud

De todos modos, como dice el refrán No hay mal que por bien no venga. Así que mientras encontramos el modo de invertir la situación y de limpiar nuestros océanos antes de que nos extingamos, podemos buscar alguna utilidad para este curioso lugar, el paraíso de plástico. Por el momento sólo se me ocurre una posibilidad que resultaría muy favorable para el conjunto de ciudadanos. Podemos enviar al destierro a nuestro Ejecutivo al completo para que disfruten aplicando las ideas neoliberales ante la perpleja mirada de pingüinos, focas y leones marinos. Ya de paso podemos aprovechar y mandar con ellos a la isla artificial algunos regalitos para que les hagan compañía. El ofrecimiento será sin contraprestación, pues desembarazarnos de lastres así ya será suficiente recompensa. Se pueden llevar bajo el brazo:

La Escuela Concertada para una inmejorable educación de sus posibles vástagos. No la echaremos de menos y podremos dedicarnos a ampliar la Escuela democrática por estos  lares.

La Iglesia Católica. Renunciamos a su paraíso prometido a cambio de mejorar las cosas aquí abajo. Cambiamos la Jerusalén celestial por la terrenal y divertida Babilonia.

Pueden acompañar a nuestros gobernantes todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, así como el Ejército nacional. Pero eso sí, deberán dejar aquí las partidas del presupuesto dedicadas hasta ahora a esos menesteres para su reinversión en instituciones con fines sociales. Las armas y sus portadores a defender las costas del nuevo continente.
Pueden llevarse todos sus amados símbolos
Como toda nueva nación que se precie, los nuevos habitantes de la isla necesitarán cargarse de símbolos nacionales. Así que generosamente les cederemos aquellos por los que tanto amor histórico sienten, a saber: la bandera rojigualda, el himno sin letra del chuntachunta y el escudo (podrán escoger la versión con o sin aguilucho, ambos para ellos). La Selección Española de fútbol y el Real Madrid galáctico también podrán acompañarles en su odisea.

Por último, podemos facilitarles la tarea de decidir sobre su forma de gobierno. Que sea una nueva y moderna monarquía parlamentaria. De esas en las que loss miembros de la familia real puedan casarse con deportistas de dudosa integridad, desquiciadas reporteras o parásitos amantes de las escopetas. Toda la Real Familia para ellos. Para que puedan sentirse llenos de orgullo y satisfacción, pagando sus suntuosos gastos corrientes. 

 Vacaciones en el mar
(Sr. Chinarro)

Y yo tendré un velero y llegaré primero al Edén,
al paraíso de verdad,
no será el azar sino un gran bazar todo a 100,
rumbo al sitio que los conquistadores
esperaban encontrar, al parecer tal era el plan,
vacaciones en los plásticos del mar.

He visto en Google Earth un sexto continente:
botellas, trastos y presentes
flotan en un remolino, creo que es divino,
yo me alegro por mis competidores.
Ay, señores, ¿qué esperaban encontrar?
Vacaciones en los plásticos del mar.

Descorcharé el champán, me dejaré besar,
diré que es mío cuanto me rodea,
veré el vacío en la marea
y dejaré acertijos en la botella
a los regatistas revanchistas que vendrán
navegando en un contenedor quizá.

Ay, señoras y señores,
¿qué esperaban encontrar?
Vacaciones en los plásticos del mar,
plásticos del mar.

lunes, 28 de mayo de 2012


Rosquillas para los Cuatro Jinetes de la Alopecia

Sabrosas, jugosas y contundentes
Además sirven para calificar la acción de gobierno: un enorme cero
Cuatro tremendos ceros. Cuatro roscos dirigidos para los cuatro ministros que están desmontando nuestro sistema. Cuatro jinetes calvos con tremendos complejos de inferioridad. Cuatro frustraciones profesionales que les hacen insensibles a los lamentos sociales. Cuatro mediocridades que se refugian en la burocracia y la obediencia debida para ocultar sus carencias afectivas. Con la advertencia de que en este foro no solo están bien vistos los alopécicos, sino que se les considera distinguidos miembros del club, hoy evaluamos a otro género de calvos: los acomplejados, los que son incapaces de lucir calva con dignidad, aquellos cuyo sentimiento de inferioridad les empuja al resentimiento. Las rosquillas en forma de cero pelotero que vamos a freír hoy van dedicadas a ellos, para que no piensen que nos los recordamos en nuestras más íntimas oraciones.

Receta de rosquillas de anís y naranja

Ingredientes:

400 gramos de harina de trigo
100 ml de Aceite de Oliva
90 gramos de azúcar
Tres sobres dobles de gaseosa del Tigre
Ralladura y zumo de una naranja
Una copita de anís
Anís en grano
Dos huevos
Aceite de Oliva para freír

Ingredientes baratos y de los de toda la vida
Elaboración:

En primer lugar calentaremos el aceite con la ralladura de naranja y lo dejaremos enfriar para que se infusione. En un vaso batidor iremos mezclando el azúcar, los huevos, el licor, el zumo de naranja, las gaseosas, los anises y en último lugar el aceite frito y aromatizado. Pasaremos el contenido bien batido y emulsionado a un recipiente grande e iremos añadiendo la harina tamizada por un colador. Amasaremos hasta que la masa quede firme, homogénea y todavía algo pegajosa.

Con las manos impregnadas de aceite iremos arrancando bolitas de masa. Les abriremos un agujero en el centro e iremos modelando las rosquillas. Se deben dejar más bien finas, pues al freírlas aumentarán bastante su tamaño.

Infusionamos el aceite

Batimos los ingredientes líquidos

Amasamos con la harina

Modelamos con arte

Freímos con buen aceite y mimo
En una sartén verteremos una buena cantidad de aceite que debe cubrir por completo las rosquillas. A temperatura media (para que se cuezan bien por dentro) iremos friendo las rosquillas en tandas pequeñas para que el aceite no se enfríe demasiado. El color tostadito nos avisará del momento de retirarlas. Las dejaremos escurrir sobre papel absorbente y cuando se atemperen estarán listas para disfrutarlas. Empapadas en un buen café con leche o acompañando a  un tazón  de chocolate harán las delicias del más pintado.

Los Cuatro Jinetes de la Alopecia

¿Qué tienen en común los titulares de las carteras de Economía y Competitividad; Educación, Cultura y Deporte; Hacienda y Administraciones Públicas y el de Interior?

Ya están aquí: Jinetes del Apocalipsis
Los cuatro son hombres de orden, conservadores y serios. De esos cuya mala conciencia les impulsa a catalogarse como tecnócratas en vez de derechones. Un servidor es tan romántico que casi añora los tiempos en los que el facherío no tenía pudor en reconocerse como tal y lucir bigote y greñas. Hoy se les llama técnicos, que no toman decisiones sino que gestionan, y que no están diseñando un nuevo Estado neoliberal, sino obedeciendo las directrices de los todopoderosos mercados.  Otro eufemismo con el que se refieren a estos cuatro tipos es el de perfil político bajo, cuando no han sido otra cosa que eternos y acomplejados segundones.

Observando su currículum personal podemos apreciar las causas y los efectos de sus notorios complejos de inferioridad. Luis de Guindos (Economía y Competitividad) recibió el premio ministerial por uno de los fracasos económicos más sonados de los últimos tiempos. Este madrileño figuró como consejero asesor para Europa de Lehman Brothers y como director de la filial del banco en España y Portugal, donde permaneció hasta su quiebra. Todo un mérito para dirigir nuestros bolsillos. Vamos, un seguro de vida. Lo de José Ignacio Wert (Educación, Cultura y Deporte) no le va a la zaga. Nada menos que como responsable del sistema educativo español y de su cultura y deporte, nombramos a un sociólogo. Desconozco si le resultará más ajeno un aula de secundaria, un libro o unas deportivas. Esto es reconversión de la buena. Nombrar a alguien como Cristóbal Montoro (Hacienda  y Administraciones Públicas) para dirigir los asuntos del fisco y de la Administración General del Estado es todo un reto. Sobre todo porque es alguien que en su carrera política ha dejado bien clara su animadversión al cobro de impuestos y al concepto diabólico de Estado del Bienestar. Este viene de lejos. Buceaba en los engranajes económicos del ejecutivo del iluminado Aznar en los tiempos del ladrillo y las invasiones. El camaleónico personaje ha cobrado tanto como eurodiputado, como por diputado por Sevilla, Madrid o Jaén. Un ciudadano del mundo, vaya, no lo vayan a confundir con un cunero del XIX. Pero vaya peligro tiene lo de Jorge Fernández Díaz (Interior). Debe de ser dura toda una infancia en Barcelona explicando por qué se llama Jorge y no Jordi. Imagino al niño malcarado repitiendo “es que nací en Valladolid”. Ya se sabe que los niños son crueles, por eso se quedó sin amigos. Característica, esta, necesaria para su sufrido cargo. No debe ser fácil aumentar la presión policial sobre la sociedad a la vez que sustituir la seguridad pública por la privada a base de recortes. No hay tarea que se le resista a un aplicado acomplejado.

Arruinar los bolsillos

Misiones bien definidas: vaciar las mentes

Destruir el Estado

Golpear los cuerpos
Estos cuatros jinetes han sido elegidos para una tarea para la que tienen que estar bien coordinados: desmantelar nuestro Estado de Bienestar para convertirlo en una sociedad liberal, egoísta y animal. Para ello se necesitan los cuatro ingredientes rajoynianos: incultura, miseria, desprotección y terror. Borrar del mapa a una clase media que no está dispuesta a aceptar renuncias sociales, deshacer el Sistema Educativo democrático, tirar por tierra un Estado que protege al débil e infundir pánico a base de porrazo. Cuatro jinetes apocalípticos llenitos de complejos para cuatro tareas en un plazo de cuatro años.

Hombres serios, aburridos, malcarados, prepotentes, fracasados, carentes de prestigio, ricos, elitistas, insolidarios…y algo más que no se nos escapa al ver la foto de grupo: alopécicos (o sea, calvos).
Y no es que la alopecia sea un punto negativo en la biografía de nadie. En 2012 ya nos hemos olvidado de los tiempos en los que la calvicie se veía como algo vergonzoso que se trataba de disimular con peluquines, sombreros o peinados ridículos. Hoy es algo atractivo cuando se luce sin complejos. Ya no se considera la cabellera como un símbolo de lozanía y hombría. Por suerte, el canon de belleza ha cambiado y las gillettes han hecho el resto. 

No hay quien se resista a sacar un cero así

viernes, 18 de mayo de 2012

Lleva tus euros del banco al colchón: Paul Krugman y Standstill


Oda al colchón: Arrocito negro, Paul Krugman y Standstill

Banda sonora del optimismo Adelante, Bonaparte (Standstill)

Ignoro cuál será el futuro de la civilización occidental tras los estragos que están causando los gobiernos occidentales. Un largo elenco de gurús osan dibujar panoramas de lo más variopinto. Los más optimistas hablan de la caída del Euro y el advenimiento de las monedas nacionales, también hay quien habla del derrumbe de todo sistema monetario que facilite el comercio, regresando al mundo olvidado del trueque y el intercambio directo. Los más apocalípticos nos dibujan un panorama que nos manda de nuevo al origen: el regreso al árbol y a la depredación animal. Lo cierto es que me da igual cuál sea el rumbo que tomemos, sólo tengo especial interés en estar presente en el momento en el que caiga nuestro actual orden injusto. Mientras llega, me entretengo con pasatiempos como el que hoy me trae aquí. Quiero lanzar una sincera alabanza a un utensilio que nos ha facilitado la vida de forma incuestionable, y que, a buen seguro, formará parte del futuro de la humanidad. Se trata, nada menos que, del colchón.

El futuro de nuestros ahorros está bajo la calidez de los colchones
Según la R.A.E., en su primera acepción, por  colchón entendemos: Pieza cuadrilonga, rellena de lana u otro material blando o elástico, que se pone sobre la cama para dormir en ella. Pero se trata de una definición demasiado escueta, pues los beneficios que nos ha aportado este compañero fiel han  sido mucho más amplios. Hagamos un repaso:

1.      Como afirma la R.A.E. en su anquilosado diccionario la función principal de un colchón es facilitar el reposo y acoger el sueño del usuario. Si bueno es el colchón para el descanso nocturno, mejor lo es para nuestra gran aportación a la civilización universal: la siesta. No hay nada como ser acogido por la comodidad de un mullido colchón después de un buen atracón. Si además va bien regado por alguno de nuestros calditos, el placer se eleva a la enésima potencia. Hace bueno el dicho de “a mal sueño, colchón de vino”.

Arrocito negro previo a siesta monumental. Qué gran invento el colchón.
2.      Otra función importante de nuestro amigo es su aportación al mundo de las relaciones sexuales. Si bien las fantasías y sueños del ser humano siempre sitúan esta acción en lugares paradisíacos o increíbles (desde incómodas playas desiertas hasta claustrofóbicos ascensores), a la hora de la verdad preferimos siempre un buen colchón. Su tacto y elasticidad no tienen parangón. El relevo demográfico depende de nuestro compañero de manera evidente. Placer e instinto sexual satisfecho sobre sus lomos.
3.      Otra de las utilidades del instrumento tienen que ver con el principio y el fin de la propia vida humana. Al menos en el mundo occidental, hemos superado la imagen mítica del “del polvo venimos y al polvo regresaremos”, para sustituirla por otra más real: nacemos y morimos sobre un colchón, lo cual no es verdad en todos los casos, pero sí en los más afortunados.
4.      La última función que quisiera destacar es la que me interesa traer hoy aquí, pues estamos muy cerca del momento en el que nuestros colchones sustituyan a las fracasadas entidades financieras que nos han esquilmado, robado, extorsionado, insultado, vejado y dirigido durante demasiado tiempo. En un periodo corto de tiempo, los españoles que todavía conserven patrimonio, se dirigirán a sus bancos para sacar sus ahorros en billetes contantes y sonantes y protegerlos así de la crisis que todo lo devora.  Para demostrar esta cuestión tenemos que introducirnos entre el debate actual sobre el futuro de la economía nacional. Mientras que el premio Nobel en Economía Paul Krugman nos augura corralito y desaparición de la moneda única europea, nuestro gobierno afirma, voz en grito, que el hundimiento del Euro y la quiebra de las entidades financieras nacionales son metafísicamente  imposibles.

Apaleado por muchos hoy, Krugman lanza un pronóstico alarmante
 
Un servidor no es un experto economista por lo que debe seleccionar sus fuentes con sumo cuidado. Por un lado tenemos la credibilidad que representa un premio Nobel y alguien con reputación académica en todas las escuelas de economía del orbe. Por otro tenemos a Montoro, a Rajoy, y lo que es incluso peor, al ministro de Guindos. En su haber tienen la  liquidación de todas y cada una de sus promesas electorales en un periodo tan corto de tiempo. Desmantelar el Estado de Bienestar, traicionar un programa electoral y acumular mentiras sobre mentiras no debe de ser fácil. No iban a recortar el gasto en Educación y Sanidad (la privatización de dichos servicios ya es un hecho); no incrementarían los impuestos (que se lo digan a nuestro IRPF); recuperarían el prestigio internacional (ridículo de YPF, de la reina despechada plantando a Isabel II de Inglaterra por el asunto Gibraltar, sumisión al cadáver político de la Canciller alemana); y recuperarían el prestigio de las instituciones (ataque frontal a la España de las autonomías en pro de un centralismo uniformizador, apoyo a una Corona que insulta con sus actos a una ciudadanía cada vez más concienciada sobre su inutilidad). En fin que sólo es cuestión de valorar la autoridad de cada fuente: Premio Nobel o Gobierno sometido al dictado de mercados especulativos.

La otra opción es confiar en esta "gente seria"
En el caso de que los vaticinios de Krugman sean acertados el panorama será desalentador para todos. Pero los más precavidos habrán optado por una medida aparentemente alocada: sacar sus ahorros del banco. Tenemos derecho a hacerlo. Son nuestros. Tendríamos un capital en euros en la mano. De este modo, cuando llegue el corralito no nos afectará al bolsillo. Tras él, llegará la salida o la caída definitiva de la moneda única. Se impondrán las nuevas monedas nacionales y se iniciará un irremediable proceso de devaluación brutal. Quienes tengan su capital monetarizado en euros no sufrirán la pérdida de valor de la moneda. No hay excusa para conservar el dinero en el banco. Es un riesgo que se pagará caro. El facherío lo está solucionando desviando sus fondos a bancos solventes alemanes. A los pobres sólo nos queda esta salida. Llega la hora de los colchones. Como nuestros antepasados, esconderemos en ellos nuestros escasos billetes. Es el único modo de que lo nuestro no desaparezca en las entrañas del monstruo financiero.

Quebrar una entidad financiera bien merece una celebración
Fajo de billetes en mano y a mirar adelante. Con la cabeza alta, sin dejarse avasallar por los bancos, disfrutando del fruto de nuestros esfuerzos, caminaremos con la mirada fija en el futuro. Y para este viaje quiero proponer una banda sonora muy especial.

Mirar hacia adelante

Standstill es una de las bandas más peculiares del panorama musical nacional por muchos motivos: un enorme cuidado y calidad tanto a la hora de componer como de interpretar sus temas, una modestia que los aleja del típico engreimiento de las estrellitas, originalidad en el contenido de las canciones, imposible catalogación en ninguno de los géneros habituales, libertad creativa que hace imposible una definición musical determinada. Standstill es Standstill y solo se parecen a sí mismos. Barceloneses universales que han pasado por muchas etapas creativas hasta confeccionar, tras muchos años y trabajo, un sonido propio. Personalmente me maravillas el sentido que extraen de la repetición. Uno se va metiendo en sus bucles hasta llegar a la catarsis del Derviche, de los danzantes africanos o del zapateao flamenco. Repeticiones que alteran la percepción sensorial y elevan el alma. En este caso lo hacen hacia el optimismo. Vienen malos tiempos, pero debemos buscar los recursos para seguir adelante. Con los billetes bajo el colchón, pero adelante. Con la ruina de un mundo viejo a nuestros pies, pero adelante. Acongojados por la incertidumbre del futuro, pero adelante.


Adelante, Bonaparte (I)

Me voy a inventar un plan para escapar hacia adelante. (bis)

Ven, ven.
Sabes que esto es lo único importante.
Y sabes que no es lo mío suplicarte.
Pero ven, ven. (bis)

Y si luego resulta que hay dudas. (bis)
Será perfecto para volvernos a escapar.

Adelante, adelante
Bonaparte.
Que vamos tarde.
Que vamos tarde.
Que vamos tarde.

Me voy a inventar un plan para escapar hacia adelante. (bis)

Ven, ven,
ven, ven.

viernes, 11 de mayo de 2012

Manitas de cerdo a la almozareña (Bongo Botrako)



Manitas de cerdo a la almozareña: Llegará la primavera (aunque les toque los cojones)
(Bongo Botrako)


Emplatado tradicional almozareño de las manitas
Al menos no nos recortarán el buen humor. Como un ejercicio de catarsis, los sufridos ciudadanos de este país debemos abrazar la ironía y la burla como elementos esenciales para aguantar el chaparrón. Si nos tumban a las primeras de cambio, ¿quién estará ahí para plantarles cara? Además tenemos que permanecer en pie para saciar la curiosidad. No podemos bajar los brazos sin ver cómo termina todo esto. Los recortes no darán más de sí cuando no haya nada que recortar, el descaro y la prepotencia no resistirán la demoscopia, las teorías económicas caducas incrementarán el nivel de desempleo hasta lo insoportable y por fin, el globo explotará irremediablemente. Ahí estaremos, compañeros. La carcajada más sonora me la guardo como oro en paño para ese día, pero mientras tanto me obligaré a sonreír entre tanta ruina, pues sin darnos cuenta, de manera discreta, se están formando en la sociedad civil los pilares que nos guiarán hacia un nuevo orden. Seguro más justo y representativo de la voluntad de los ciudadanos.


Germen del zaragozano barrio de La Almozara
Por ello traigo hoy aquí un homenaje sentido para los responsables de este desaguisado. En primer lugar una rectita, que va dirigida a los directivos de los bancos. Gente inteligente como poca. Sobre todo si vemos sus ingresos por un trabajo de fracasados. No quiero que parezca un insulto banal. Ahí están los resultados. Cajas y bancos rescatadas con fondos públicos, intervenciones estatales que llegan a la nacionalización de la cuarta entidad financiera nacional. A la sazón dirigida hacia la ruina por un antiguo ministro casi plenipotenciario de José Mª Aznar y otrora candidatísimo. Para ellos y sus manos manchadas con miles de desahucios, de embargos y de tantas familias expulsadas de sus hogares. ¿Qué mejor que unas manitas de cerdo?


Receta de manitas de cerdo a la almozareña


Ingredientes: (4 personas)


Cuatro manitas de cerdo cocidas partidas por la mitad
Dos zanahorias
Un pimiento rojo
Un pimiento verde
Una cebolla dulce
Dos tomates triturados
Un bote de salsa de chile chipotle (La Costeña)
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal y pimienta


Elaboración:


En primer lugar debo reconocer que esta receta es un atraco a mano armada a su creador. Almozareño militante y amante del buen vivir, este colega tiene en su haber un elenco de recetas originales fruto de la experimentación y una intuición prodigiosa. Abuso de él por dos razones. En primer lugar por su generosidad innata que le impedirá sentirse asaltado, a lo que se suma su vocación libertaria y ácrata, que hará imposible que tenga registradas en la sección gastro de la SGAE sus recetas (ji, ji, ji). Así que con el agradecimiento debido al autor paso a describir la elaboración de esta receta de un barrio tan químico.
En primer lugar limpiaremos todas las verduras y las trocearemos al gusto, pero en piezas de un tamaño reconocible. Es interesante que sepamos lo que nos metemos a la boca en cada bocado. Las iremos pochando en orden. Primero la cebolla y las zanahorias, unos minutos después los pimientos, y cuando estén bien cocinados le añadiremos el tomate, que dejaremos hasta que adquiera un tono anaranjado. En último lugar añadiremos de manera generosa ocho cucharadas de salsa de chile chipotle. La idea es que el comensal sude. Que elimine toxinas a chorros, así que no sería una barbaridad verter todo el bote si el valor es suficiente.
En último lugar añadiremos las manitas enteras y las dejaremos cocer a fuego muy lento durante el tiempo suficiente para que expulse sus gelatina, que al mezclarse con los jugos de la salsa los espesará y les dará cuerpo. A la vez, las manitas se impregnarán de la salsa en una simbiosis difícil de relatar.
Se pueden consumir en frío o en caliente. De esta manera quedará más líquido el conjunto. Pero siempre, siempre deben consumirse acompañadas de un buen vino o jarra gigante de cerveza, pues el calor interno que producen es de una intensidad exagerada.


Llegará la primavera (aunque les toque los cojones)
(Bongo Botrako)


 La otra dedicatoria es más sencilla y genérica. Además también cumple la misión de advertencia. Señores recortadores profesionales del Ejecutivo: Por mucho afán ajustador que tengan, por muchos sueños del sálvese quien pueda, por mucha aspiración de destruir nuestro Estado de Bienestar y por mucha vocación de lograr una sociedad insolidaria, racista, homófoba, inculta, enfrentada a sí misma, egoísta y miedos que tengan, la primavera llegará. Y seguro que llegará…


Fracasados de éxito. Los hay que nunca pierden
Banda de origen tarraconense. Mediterránea donde las haya. Creadores de la conocida Todos los días sale el sol, nos da una idea del optimismo socarrón que gastan. Chipirones aparte, es destacable su generosidad y mentalidad abierta, pues cualquier visitante a su web puede descargarse by the face todos sus temas. Gracias, maestros, nos regaláis un buen subidón de adrenalina. Un subidón que tanto necesitamos. 
Concierto de Bongo Botrako en las fiestas de Santa Tecla de Tarragona el 16/09/09 - Canción "Llegará la primavera" - bongobotrako.com
Llegará la primavera


Estoy más que aburrío del asfalto y del rugío, oye,
¿dónde se han metido esas ganas de volar?
Siempre con lo mismo, to lo bueno está prohibido,
pero, ¿sabes qué te digo? Voy a vivir en libertad.


Y escucha lo que digo y retuércelo del revés
dale la vuelta al mundo y nunca pares de correr
buscando esa sonrisa que te sale cuando ves
que es tan fácil quererse, que no hay nada que perder.


Hay tanto por delante, tantos muros que vencer
mil páginas en blanco que están esperándote.
Dibuja tu camino, colorea lo que ves,
todo es tan imposible como tú quieras creer


Podrán cortar todas las flores
que llegará la primavera aunque les toque los cojones
Podrán cortar todas las flores
que llegará la primavera aunque les toque los cojones 


Voy rozando el filo, yo sólo así me siento que estoy vivo.
Me basta con poquito, y ¿pa qué quiero na de na?
Vente a reír conmigo, que han llegao las flores sin pedirlo.
Respira muy flojito, ya no hay tiempo ni lugar. 


Y escucha lo que digo y retuércelo del revés
Dale la vuelta al mundo y nunca pares de correr
buscando esa sonrisa que te sale cuando ves
que es tan fácil quererse, que no hay nada que perder. 


Hay tanto por delante, tantos muros que vencer
mil páginas en blanco que están esperándote.
Dibuja tu camino, colorea lo que ves,
todo es tan imposible como tú quieras creer.
Podrán cortar todas las flores
que llegará la primavera aunque les toque los cojones
Podrán cortar todas las flores
que llegará la primavera aunque les toque los cojones.