jueves, 22 de diciembre de 2011

Vacaciones atlánticas

Vacaciones atlánticas

Un paseo entre palmeras, pinos mediterráneos y campos de arroz para abrir apetito
Con los billetes del trenhotel en la mano, las reservas en un hotel en la Plaza del Rossio en la butxaca y todas las ganas del mundo por sumergirme en las calles lisboetas me dispongo para el viaje. Por ello este foro sufrirá un parón navideño que me permita cargar pilas y llenar la memoria de mi cámara de los reflejos que viva por el camino. Con la pretensión de ir desgranando las experiencias durante los próximos meses inicio el periplo peninsular.
Tremenda subida que remonta el tranvía.
Símbolismo con las cuestas de la vida
Uno sabe de dónde viene y a que mar pertenece cuando la civilización clásica golpea mi espíritu constantemente. Pero como es propio de los habitantes de Nuestro Mar la inquietud por descubrir nuevos mundos me impide acomodarme y me incita a viajar. Esta vez no voy muy lejos, nada menos a casa de los vecinos. Vecinos a los que tenemos la mala costumbre de ignorar. Da vergüenza patearse Portugal y ver el conocimiento y la simpatía que su gente muestra sobre nuestras tierras. Sobre todo siendo consciente de la falta de reciprocidad por nuestra parte.
http://www.gulbenkian.pt/index.php?object=160&article_id=3233&cal=exposicoes
Bacalao a brassa, vino verde, natas de Belem, roscón de reyes y otras delicatesen me aguardan. Noches de fado y melancolía. Tranvías que te llevan al propio interior subiendo interminables cuestas. En lo cultural y por pasión personal por el tema me ilusiona acudir a la exposición sobre naturalezas muertas y bodegones de la Fundaçao Calouste Gulbekian. Sin duda una de las mejores panorámicas sobre el tema que se haya desarrollado jamás. Un compendio de arte centrado en el XIX y XX que espero disfrutar pronto. Para abrir boca se puede cotillear el contenido de manera virtual en http://www.gulbenkian.pt/index.php?object=160&article_id=3233&cal=exposicoes.
Me parece masticar la ansiedad de mar de Enrique el Navegante.
Eso es historia viva
Por incluir un punto gastronómico en estas líneas prevacacionales quiero dedicar a los portugueses unos platitos mediterráneos a modo de ofrenda y como agradecimiento adelantado por el trato que seguro recibiré. Los manjares se degustaron en el Restaurante El Racó del Port en el propio Puerto de L´Ampolla de mar después de recorrer los arrozales del Delta del Ebro y antes de disfrutar de una tremenda siesta en una calita recóndita de la zona. Desde el Mediterráneo con cariño hacia la puerta del gran océano, Lisboa..
El racó tiene en el xiringuito Pepe su hermano populachero y chancletero.
Uno para cada ocasión

El Racó del Port (L´Ampolla de Mar, Tarragona. Mar Mediterráneo)

El caldo que acompañó todo el ágape fue un insustituible Penedés

Comenzamos a modo de entrantes por unos mejillones a la marinera. Destaca el tratamiento de la salsa enriquecida con una tradicional picada
Mientras se cocía el plato fuerte nos dio tiempo de recibir una lección sobre el punto idóneo de la sepia. Ni goma, ni cartón

La excusa de toda la expedición se presentó en forma de xuquet de pescado y marisco. No merece la pena tratar de describir la autenticidad del caldo. Sólo viviendo la experiencia se puede comprender. La esencia del mar concentrada entre verduras de los huertos de la zona. El litoral con mayúsculas

Todavía quedó un hueco para dar cuenta de una crema catalana con caramelización in situ. Práctica lamentablemente perdida en muchos establecimientos anteriormente dignos



3 comentarios:

Cecilia dijo...

¡Qué bueno traernos el mar, de nuevo, ahora que el frío agudiza sus garras aquí!. Lo mejor será seguir tus pasos, huir tras el chiringuiteo al borde del mar, -"obladi, oblada"- y su desia, off, course!- MUCHAS FELICIDADES, RICOS ALIMENTOS Y MEJORES EXPERIENCIAS PARA EL 2012

J.L. Pueyo dijo...

¡Que te lo pases muy bien en tus vacaciones atlánticas! A la vuelta, ya me pasarás tu email para que te pueda comentar algunas iniciativas en las que podríamos colaborar. Un abrazo. JL Pueyo

Morguix dijo...

Qué suerte, Portugal...
Soy una enamorada de ese país, y lo conozco bastante, porque viví al ladito durante 17 años.
Y qué razón tienes: da vergüenza comprobar cómo todavía hay gente por aquí que les mira "como por encima del hombro" cuando es un país de una enorme riqueza cultural y artística, y su gente, en general, es muy correcta y educada. Lo que hace la ignorancia...
Que disfrutes de tu viaje.
Un abrazo.